La comparsa de Antonio Martínez Ares, ‘La oveja negra’, hace frente a la fase de semifinales de este COAC 2024.

Se sube el telón y las siluetas de los componentes de ‘La oveja negra’ se dejan ver tras él. El humo y las luces ascendientes de los focos inundan el escenario. En la presentación, se describen como aquello que no encaja, que molesta: «soy la oveja negra y nunca sigo el rebaño». Declaran que vuelven otro año y… ¿Cómo no hacerlo? «Como soy gaditano, mis penas son de colores», finalizan así una presentación espectacular.

El primer pasodoble empieza haciendo una crítica de la tauromaquia. No deja títere con cabeza: ni los toreros ni los espectadores se salvan de la crítica. Enlazan con este tema una crítica al liberalismo. Critican el liberalismo y el apoyo que recibe de los agricultores a quienes acusa de vivir de subvenciones.

El segundo empieza hablando de un padre que se lleva a sus hijos un fin de semana. Cuenta como juega con ellos y los cuida. Pero este relato acaba en tragedia cuando la policía irrumpe en lo domicilio y retira los cuerpos de los niños. Condenan así la violencia vicaria.

En la tanda de cuplés, comentan con humor el uso del lenguaje inclusivo y el comportamiento de un niño conflictivo. El estribillo hace referencia a la costumbre de contar ovejas antes de dormir y la relaciona con la ciudad de Cádiz.

El popurrí describe cómo esta oveja negra nació y cómo su madre supo desde el primer momento que había traído al mundo un rebelde enamorado del Carnaval y de Cádiz. También dedican una cuarteta al amor de su vida siguiendo la metáfora de las ovejas. En otra cuarteta, denuncian que «sobran borregos, faltan ovejas negras». Nos invitan a despertar y deshacernos de las cadenas. Un popurrí que destaca por su gran variedad musical y su alta calidad vocal.

El público despide en pie a estas ovejas negras.