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Cádiz fue, hace más de 3.000 años, la tierra prometida. El lugar en el que el pueblo fenicio, sin saberlo, levantó la primera ciudad de Europa. Desde entonces esta urbe pionera ha sido testigo de grandes hitos, dejando en nuestro mapa una impronta propia y encarnando un espíritu político reformista y transformador.

Cádiz guio el rumbo hacia una sociedad nueva, vertebrada por la igualdad, la unidad, la tolerancia y el sentido del humor y amparada en los principios democráticos. Y lo hizo mirando siempre al futuro, con la confianza de que los vendrán, necesariamente, lo harán mejor que nosotros, seamos quienes seamos, sea cuando sea.

 

Con esta idea de fondo se articula la ceremonia de los 26º Premios Max de las Artes Escénicas – Cádiz, que en esta ocasión ha escogido como lema “Los Max del por-venir”. Liderada por los directores escénicos Ana López Segovia (Las niñas de Cádiz) y José Troncoso, la gala de entrega de estos galardones organizados por la Fundación SGAE y prevista para el 17 de abril a las 20 horas en el Gran Teatro Falla de Cádiz, tendrá un profundo acento gaditano, tanto en costumbres, en artes como en filosofía de vida.

“Hemos hecho un trabajo por enfocar el futuro de las Artes Escénicas, pero que al mismo tiempo dejara patentes nuestras raíces y pusiera en valor el talento del pueblo de Cádiz”, afirma el director, que, adelanta, hará del pueblo amante de las Artes Escénicas el verdadero protagonista de esta edición. “Nos propusieron una gala sobre el porvenir y el futuro y nosotros hemos recalado en un mundo de distopía en el que el arte ha quedado desplazado. Buscamos, así, el resquicio que queda, ganar la batalla”, explica Troncoso. “Sin embargo, la situación es tan distópica que se vuelve humorística. Para ello usamos el verso durante todas las intervenciones. Aquí está el alarde de nuestras raíces, ¡es raro que un gaditano no te haga una rima de cualquier cosa! La situación será siempre cómica, pero las palabras no”.

 

Organizados por la SGAE, a través de la Fundación SGAE, los Premios Max cuentan para esta edición con el patrocinio del Ayuntamiento de Cádiz, la colaboración del Ministerio de Cultura y Deportes a través del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM) y el apoyo de Grupo Eulen, Grupo Osborne (Bodegas Osborne), la Fundación Reale y Ernest & Young. La ceremonia será retransmitida por La 2 de RTVE, a través del Canal Internacional y de RTVE Play.

 

Futuros de latón
Los gaditanos han sido los escogidos para dirigir estas dos horas de viaje en el tiempo, inspiradas en la Luna de Méliès y en esos “futuros de latón” que ya imaginábamos hace más de un siglo. “Es una odisea entre lo clásico y lo contemporáneo con un vistazo a los futuros arrasados. Un periplo desde el apocalipsis en el que contrapondremos dos mundos: uno más aséptico y otro en ruinas. Unas ruinas desde las que vuelve a reemerger el arte”, continúa Troncoso.
“Cádiz es arte, pero no debemos olvidar que la ciudad ha sufrido tres maremotos, una explosión… y siempre renace. La catástrofe tendrá presencia real en la gala, volvemos sobre la idea del eterno retorno… jugamos con lo climático en esta ceremonia, pero también con lo político”, apostilla la integrante de Las niñas de Cádiz.

 

Aquí antes había un teatro…
Los cimientos de esta Cádiz distópica constituyen el espacio central de la ceremonia. “Aquí antes había un teatro…” son los primeros versos de una gala que nos traslada hasta el corazón mismo de la naturaleza humana, a las hogueras y a las historias, a juntarnos y celebrar, pese a la adversidad, que seguimos estando vivos y que podemos hacer arte de nuestras vidas.

El Gran Teatro Falla, desaparecido en escena, resurgirá poco a poco desde los restos de un naufragio y se alzará como tablas sobre las que celebrar un nuevo orden. “Hay pocos espacios tan singulares o tan míticos como el teatro. Este en particular es un símbolo y representa la devoción del pueblo por las artes”, profundiza López Segovia. “Es un teatro con solera y enseñaremos sus entrañas para ir rellenándolas a medida que avance la gala”, completa el director de La Estampida Teatro.

 

Los telones, retales de un escenario viejo y carcomido por el implacable paso del tiempo, focos destruidos o escenografías de espectáculos que hace décadas dejaron de representarse servirán de atrezzo y vestuario para el elenco de esta ceremonia. “Como gaditanos, no podíamos obviar cómo el pueblo trata el hecho mismo del teatro, como no debemos olvidar que el teatro, a veces, también es peligroso”, añade Troncoso.

 

Celebrar sobre la ruina
Así, poco a poco, se irá vislumbrando entre los restos la inherente capacidad de la vida misma para renacer y del ser humano para creer, soñar y reinventarse. “Los gaditanos son la gente que quiere convertir en realidad sus sueños. La mirada de esperanza estará presente a través de los ojos de unos niños que ven en un mundo arrasado la oportunidad de rehacerlo mágicamente”, concluye. Estos Premios Max alzan la voz por el futuro de la creación, por aquellos nuevos creadores y creadoras que están por venir y que descubrirán al mundo una nueva forma de hacer arte.

Tres premios especiales
Los Max, considerados los premios de las Artes Escénicas más prestigiosos de nuestro país, celebran sus 26 años. Constan de 20 categorías a concurso y amplían a cinco finalistas en las categorías de Mejor Espectáculo (teatro y danza). Además, se han concedido ya dos premios especiales: el Premio Max de honor, que distinguió la trayectoria de la compañía Tricicle, y el Premio Max aficionado o de carácter social, que reconoció la labor de Payasospital, asociación fundada por Sergio Claramunt que actúa en hospitales pediátricos de la Comunidad Valenciana.

También se distinguirá por primera vez el Premio Max aplauso del público, con el que un jurado profesional reconocerá un espectáculo que destaque por su calidad artística o técnica y esté sustentado en la masiva asistencia de espectadores y permanencia en cartelera de las últimas cinco temporadas.

Acerca de los Premios Max
La Fundación SGAE organiza los Premios Max de las Artes Escénicas desde 1998. El galardón es un diseño del poeta y artista plástico catalán Joan Brossa (Barcelona, 1919 – 1998), impulsor de uno de los colectivos renovadores del arte español de posguerra. Los Max se han consolidado a lo largo de estos años como el reconocimiento más amplio en el ámbito de las artes escénicas en el Estado español.

Los Premios Max han alcanzado un mayor número de seguidores y despertado el interés de compañías de todo tipo y de todo el país. En esta edición, se ha batido el récord histórico de inscripciones, con 529 espectáculos participantes.