La comparsa de Nene Cheza y José Luis Zampaña ‘Zampi’, ‘La resbalaera, una comparsa de toda la vida’, apuestan fuerte para entrar en la final.

‘La resbalaera, una comparsa de toda la vida’ aparece tras el telón del Gran Teatro Falla. Con un tipo lleno de detalles marineros como redes de pescao o espinas de peces, se presentan estos componentes a representar un profeta de Cádiz.  «Agarrado a mi rosario: mi guitarra y mi comparsa», hacen así del Carnaval su religión.

En el primer pasodoble, cuentan cómo su abuelo lloraba por rabia frente al espejo. Mediante esta historia, denuncian la precaria situación a los que se enfrentaron los trabajadores de los astilleros de Cádiz: prejuicios por ser andaluces, la patronal y la falta de herramientas. Condenan a aquellos que desmantelaron la industria gaditana.

En la segunda letra, la comparsa reivindica que hacen falta piropos a Cádiz en el Carnaval. Responden a todos aquellos que critican que en el Falla se canten piropos: «¿qué le hago, picha mía? Si yo soy gaditano».

En la tanda de cuplés, comentan las exhumaciones de Franco y Primo de Rivera y una celebración especial de un cumpleaños. «Estos son, Cádiz bonito, los milagros infinitos que hacen que yo crea en ti» es el final de un estribillo dedicado a Cádiz y muy al tipo.

En el popurrí, siguen desarrollando el tipo. En una cuarteta, cuentan los milagros que hacen por el pueblo gaditano. Dedican una cuarteta a la barca que tienen de decorado: ‘Caletera’. En otra, montan la quilla de una barca para enfrentarse a una tormenta. Para terminar el popurrí, recuerdan «el Cádiz de los gaditanos».

Antes de que la comparsa pueda terminar su repertorio, el público empieza a aplaudir a los componentes.