‘La resbalaera, una comparsa de toda la vida’, de Nene Cheza y José Luis Zampaña ‘Zampi’, vuelve a las tablas del Falla para cuartos.

‘La resbalaera, una comparsa de toda la vida’ aparece tras el telón del Gran Teatro Falla. Con un tipo lleno de detalles marineros como redes de pescao o espinas de peces, se presentan estos componentes a representar un profeta de Cádiz.  «Agarrado a mi rosario: mi guitarra y mi comparsa», hacen así del Carnaval su religión.

El primer pasodoble denuncia la difícil vida que tienen las mujeres trans marcada por los prejuicios y las críticas. Denuncian que una comparsa femenina no la aceptó y terminan homenajeando su coraje y valentía «de mujer».

La segunda copla describe el día a día de una mujer mayor que hace «malabares» para comprar y pagar las facturas. Declara que muchas cosas le hacen feliz como sus nietos o salir con sus amigas y que por fin puede vivir su vida tras dedicarle en el pasado todo su tiempo a su marido. «Has tenido que morirte para que empiece yo a vivir», así terminan el pasodoble.

En la tanda de cuplés, comentan la afición del grupo por el Crossfit y la costumbre de algunas personas de hablarle a las plantas. «Estos son, Cádiz bonito, los milagros infinitos que hacen que yo crea en ti» es el final de un estribillo dedicado a Cádiz y muy al tipo.

En el popurrí, siguen desarrollando el tipo. En una cuarteta, cuentan los milagros que hacen por el pueblo gaditano. Dedican una cuarteta a la barca que tienen de decorado: ‘Caletera’. En otra, montan la quilla de una barca para enfrentarse a una tormenta. Para terminar el popurrí, recuerdan «el Cádiz de los gaditanos».

El público del Gran Teatro Falla despide a ‘La resbalaera’ con un aplauso que no cesa.