La chirigota del Molina, ‘La callejera invisible’ es recibida con ganas por parte del público de cuartos de final.

‘La callejera invisible’ se sitúa sobre las tablas del Gran Teatro Falla y en la presentación explican que han ido a la cárcel por cantar «palabrotas y borderíos» en el COAC 2023. También nos enseñan un collar eléctrico que llevan en el cuello y que les hace daño siempre que dicen cosas no políticamente correctas.

En el primer pasodoble, dibujan un día en el que llamas a tus familiares y amigos y no contesta nadie. Denuncian que esta situación no es hipotética, sino que es el día a día de algunas personas mayores. Aconsejan que cuidemos a nuestras madres en honor a todas esas que «se han muerto solas».

La segunda letra denuncia el maltrato del público hacia el personal de la hostelería y, sobre todo, a los camareros y camareras. Piden más empatía y respeto para ellos. «Y quién sabe si mañana el próximo camarero puede ser tu hijo», terminan el pasodoble.

En la tanda de cuplés, comentan con humor los embarazos entre familiares, una pelea entre hermanos siameses, una relación amorosa entre dos cojos, el daltonismo, el físico del peluquero y el físico de una amiga que es pelirroja. El estribillo va muy al tipo y sigue el estilo característico de esta agrupación.

En el popurrí, dedican una primera cuarteta a la vida en la cárcel y la relación el resto de presos. En otra, comentan cómo cavaron un túnel para escapar de la celda. En una última cuarteta, dedican unas palabras a «la fiesta de la libertad»: el Carnaval de Cádiz.

Incluso antes de que terminen el final del popurrí, el público del Falla empieza a aplaudir a la agrupación. También le grita: «chirigota, chirigota».