La chirigota de José Luis García Cossío ‘Selu’, ‘Que ni las hambre las vamo a sentir’, pone el primer toque de humor a las semifinales.

Sube el gran telón rojo del Falla y descubre a un grupo de flamencos sentados en la Cueva del Pájaro Azul. En las paredes del decorado, el retrato de Juan Carlos I junto al de Susana Díaz, carteles de toros y platos de cerámica acompañan a la chirigota. En la presentación, los componentes de ‘Que ni las hambres las vamo a sentí’ comentan «el ayuno intermitente» («a veces no comemos y a veces sí») a ritmo de alegrías gaditanas.

El primer pasodoble habla de la vida social y amorosa del rey emérito Juan Carlos I, así como su nueva vida en Abu Dabi. Dicen que le gustaban tanto las mujeres que hasta le estaba empezando a gustar la Reina Sofía. Aunque en la Zarzuela no le «contesten al telefonillo», la chirigota declara que lo tienen «en lo más alto».

«Que Cádiz no es tan bonito», confiesan al principio del segundo pasodoble. Dicen que Cádiz tiene muchos inconvenientes como el levante o las colas en los freidores. Recomiendan al turista que se vayan a otras ciudades. «Otra cosa es el turismo que viene a los Carnavales», terminan.

En la tanda de cuplés, nos cuentan el viaje de su cuñado a Turquía para ponerse pelo y comentan las ganas de algunos trabajadores de pasarse al teletrabajo. «Yo no tengo Facebook, ni tengo Instagram, pero seguidores tengo una hartá, todos los que vienen detrás mía para cobrar… ¡huye!», así termina el estribillo de esta agrupación muy al tipo.

Esta vez, para empezar el popurrí versionan la canción infantil ‘La gallina turuleca’. Después, compara el reggaetón con las bulerías mientras algunos componentes bailan y cuentan algunas anécdotas. Dedican el resto de cuartetas a Aliexpress, los mosquitos, los políticos y la gastronomía de los pobres.

Se despiden estos flamencos recogiendo las sillas a ritmo de «qué difícil es decir adiós». El público los despide con un gran aplauso.