La comparsa ‘Con lo bonito que era’ de David Domínguez ‘El Principito’ homenajea a Robots de Joaquín Quiñones de 1983.

Se levanta el telón granate del Falla y descubre a un grupo de robots que añoran un Carnaval pasado. Describen las sensaciones que tenían durante esa época con el gallinero animado o con los gritos de María La Hierbabuena.

Tipo en color cobre con detalles en otros colores como azul y rojo. En el escenario acompañan a los comparsistas unas cajas de atrezzo y un enorme cartel a sus espaldas con la palabra «pasodoble» escrita en él.

El primer pasodoble, muy al tipo, describe cómo los robots no tienen sentimientos. Recuerdan cómo se sentían cuando venían al Gran Teatro Falla a cantar. «Que aunque yo sea un robot, me enseñaste a quererte con los cinco sentidos», le dicen a la ciudad de Cádiz.

El segundo es un relato de una infancia desde el punto de vista de una persona mayor que la recuerda. Menciona a los distintos comercios locales a los que acudía a comprar. Denuncian así que cada vez quedan menos comercios así en la ciudad de Cádiz.

En la tanda de cuplés comparan su sistema electrónico con el de un satisfyer y comentan el paso del tiempo y el envejecimiento. El estribillo está lleno de referencias al tipo y dedicado a la Tacita de Plata.

En la última parte del repertorio, el popurrí, siguen recordando aquel Carnaval pasado. Recuerdan tradiciones, disfraces y noches especiales. Añoran las coplas, la gente disfrutando, las voces de la cantera…

Se despiden estos robots del público que les devuelve el adiós con un aplauso interminable.