El Molina regresa con su chirigota después del primer premio del COAC 2024: ‘La callejera invisible’. La autoría es de Jesús Selma ‘Melli’ y de José Antonio García Molina.

Tras el anuncio de Eduardo Bablé, el presentador de sala, se levanta el telón y el público no para de gritar y animar a la chirigota. ‘La callejera invisible’ empieza su presentación en la que explican que han ido a la cárcel por cantar «palabrotas y borderíos» en el COAC 2023. El tipo se compone de un sombrero, una chaqueta de rayas, unas cadenas y pantalones naranjas y negros. Por cada palabrota, reciben dolor del collar eléctrico que llevan en el cuello.

En el primer pasodoble, recuerdan el año que han pasado celebrando y actuando con la chirigota ‘Amo a escuchá’ de 2023. Dan las gracias por el cariño recibido por parte del público. Critican también las opiniones destructivas de la gente en redes sociales hacia todas las agrupaciones. «Que no venimos de fuera, que venimos de la provincia y somos gaditanos», así responden a los que los critican.

El segundo habla de que el hijo del autor se estrena en el Gran Teatro Falla con tan solo 9 años. El padre le da consejos y le explica cómo funciona el Carnaval de Cádiz. Le pide que no se avergüence de los sentimientos que puede tener antes, durante y después de la actuación.

Para los cuplés, la chirigota repite con el estilo anterior y presenta una tanda de cupletinas. Comentan la polémica de la maternidad de Ana Obregón, la okupación de un piso, el estilo de vestir de la madre del Molina, la dificultad para dormir a una niña, el aliento de algunas personas y nudismo en las playas de Cádiz. El estribillo es muy pegadizo y sigue el estilo de esta chirigota.

En el popurrí, dedican una primera cuarteta a la vida en la cárcel y la relación el resto de presos. En otra, comentan cómo cavaron un túnel para escapar de la celda. En una última cuarteta, dedican unas palabras a «la fiesta de la libertad»: el Carnaval de Cádiz.

Se despiden estos chirigoteros del público del Gran Teatro Falla que responde con un gran aplauso y un grito unánime de «esto sí que es una chirigota».