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El Nuevo Mirandilla acogió, este miércoles, la inauguración de la nueva galería Adolfo Bolea ‘El genio del viento de levante’, situada en la grada de Tribuna y que llevará el nombre de quien fuera un ídolo de masas durante su etapa como jugador del primer equipo amarillo. Adolfo Bolea tiene su rincón en el Nuevo Mirandilla

El acto contó con la presencia de familiares y numerosos excompañeros del fallecido jugador catalán, y estuvo presentado y conducido por el director de comunicación de la entidad, José Grima, quien recordó que Adolfo Bolea «es uno de los pocos que pueden presumir de haber sido tanto jugador como entrenador de nuestro equipo y, aunque nació en Barcelona, siempre dijo que se había convertido en un gaditano más». Adolfo Bolea tiene su rincón en el Nuevo Mirandilla 

Acto seguido tomó la palabra el miembro del Área de Historia del club, Juan Lebrero, que repasó su andadura como cadista, y es que Adolfo Bolea «perteneció al España de Tánger y cuando visitó el estadio, el público se quedó maravillado de su actuación». «Adolfo, aunque catalán de nacimiento, con el tiempo se convirtió en un gaditano de adopción», afirmó Lebrero, quien añadió que «se convirtió en el ídolo mas grande del Cádiz CF, en un jugador franquicia y muy importante, llegando a tener una peña a su nombre en un tiempo en el que apenas había peñas nominativas».

Además, recordó que Bolea «decidió retirarse en el año 1964 porque su rodilla fallaba, llevaba ocho temporadas en el Cádiz CF y se le brindó, incluso, un partido homenaje contra el Recreativo de Huelva», pero «no esperaba que apareciera la figura de Pedro Fernández, presidente del Balón de Cádiz, que estaba en Tercera, y que le convenció para alargar su carrera un año más, pasando a ser, en la temporada siguiente, entrenador-jugador».

Lebrero, visiblemente emocionado, recordó orgulloso que, de una u otra forma, «Adolfo Bolea perteneció 25 años al Cádiz CF» en una etapa de su vida que arrancó en 1956.

El acto lo cerró el presidente del Cádiz CF, Manuel Vizcaíno, que afirmó que tuvo «la suerte de conocerlo, de estar con él» y hacerse su «amigo». «En un rato, Adolfo me ganó, no sólo por su forma de hablar y su amor por el Cádiz y el fútbol, sino por lo que transmitía siendo un hombre ya mayor», espetó el máximo mandatario cadista, que recordó una exposición de Adolfo Bolea. «Me explicó, como un ingeniero, que la torre de Preferencia provocaba un vacío de viento, y él sabía que, metiendo el balón en ese vacío, el balón caía en picado y se convertía en un obús».